Lo importante es entender que, a pesar de lo que han dicho algunos, es posible aumentar enormemente el gasto público sin poner en peligro la estabilidad macro, ni la reputación del país. Y esto es por un par de razones simples: gracias a la estupenda labor de los ministros Eyzaguirre y Velasco, Chile no tiene, para todo efecto práctico, deuda pública. Vale decir, el gobierno tiene una enorme capacidad para endeudarse en los mercados de capitales a costos bajísimos. Y esta capacidad debe usarse. A esto hay que agregarle el hecho de que las tareas de reconstrucción son gastos de "una vez", y en ese sentido no representan una presión permanente sobre el presupuesto.
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